Microbiota vaginal y fertilidad

25.05.2018

La microbiota vaginal es el conjunto de microorganismos que habitan en la vagina. Su composición varía según la edad, la zona vaginal, la fase del ciclo menstrual, la actividad sexual, la alimentación, etc. La vagina es una de las zonas con menor diversidad de microorganismos, siendo el género de los lactobacillus el más común y las especies más frecuentes L. crispatus, L. gasseri, L. iners, L. jensenii, L. rhamnosus y L. plantarum.

La microbiota vaginal contribuye al correcto mantenimiento de la mucosa vaginal, impide la infección de otras especies patógenas y degrada sustancias potencialmente dañiñas. Los lactobacillus son un mecanismo de defensa de la vagina, lo que es de gran importancia para la fertilidad de la mujer: evitan que microorganismos patógenos se adhieran a las paredes vaginales y del cuello del útero, y reducen el pH gracias a la producción de ácido láctico y de peróxido de hidrógeno creando un ambiente desfavorable para los patógenos.

El desequilibrio en la microbiota vaginal puede causar vaginosis bacteriana, el síndrome vaginal más común en mujeres en edad fértil, embarazadas y en la premenopausia. El reemplazo de lactobacillus por otros microorganismos anaeróbicos como Gardnerella vaginales, Atopobium vaginae, Prevotella, Veillonella o Megasphaera, produce sustancias nocivas que provocan inflamación. Con frecuencia la vaginosis bacteriana puede pasar desapercibida debido a sus síntomas poco notables. Sin embargo, las consecuencias clínicas pueden ser importantes y puede afectar a diferentes fases de la vida reproductiva de la mujer: antes del embarazo, durante la fecundación, el embarazo y en el parto.

La vaginosis bacteriana se ha asociado a problemas de fertilidad, abortos, embarazos ectópicos y nacimientos prematuros. Microorganismos como N. gonorrhoeae o C. trachomatis se han asociado inflamación pélvica y cervicitis, lo que puede ocasionar problemas de fertilidad. Además, la diseminación de estos patógenos puede dar lugar a infertilidad por obstrucción tubárica (C. trachomatis es el principal causante) o embarazo ectópico. Se ha observado que las sustancias producidas por los patógenos reducen la movilidad de los espermatozoides y que las secreciones vaginales de mujeres infértiles asintomáticas se caracterizan por la presencia de Gardnerella vaginalis, Streptococcus agalactiae y por microorganismos del género Enterobacteriaceae. Además, hasta un 40 % de las mujeres que se someten a FIV (fecundación in vitro) presentan una microbiota alterada en el tracto reproductivo.

El uso de probióticos lactobacillus vía vaginal ha sido efectivo en un 61 % en la eliminación de la vaginosis bacteriana, mientras que en un 50 % de los casos se ha conseguido restaurar la "flora vaginal normal".  

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