Cómo optimizar tu (in)fertilidad

10.10.2018

Según los expertos la infertilidad (la incapacidad de concebir un bebé) ha alcanzado proporciones de epidemia: en Europa una de cada seis parejas tiene problemas para concebir. Gracias a las técnicas de reproducción asistida un gran porcentaje de las personas diagnosticadas de infertilidad logran el sueño de tener un hijo, pero desgraciadamente ésto no ocurre en el 100 % de los casos.

Numerosos estudios científicos han relacionado la dieta y el estado nutricional de una persona con su capacidad de reproducirse. La nutrición tiene un gran impacto sobre la fertilidad y no siempre se advierte de ello o no se hace adecuadamente. Aunque estemos en manos de los médicos más expertos en reproducción asistida, nosotros podemos también hacer algo por mejorar y potenciar nuestra fertilidad. Uno de los aspectos que podemos modificar cuando nos detectan un problema de fertilidad es la alimentación. Existe cientos de estudios sobre alimentos, bebidas y micronutrientes que pueden influir en la fertilidad, en la calidad de las células reproductivas, en la capacidad de implantación del embrión, en el nivel de hormonas, etc.

El camino de la infertilidad nos brinda una oportunidad para prepararnos física y emocionalmente. 

Seguir una dieta para la fertilidad es una buena idea si estás buscando un embarazo de forma natural o si te vas a someter a un tratamiento de reproducción asistida, no solo para optimizar, potenciar y aumentar la probabilidad de éxito sino también para asegurar una buena salud en el embarazo y del bebé. El periodo de preconcepción es ideal para optimizar la función de las células reproductivas y el desarrollo temprano de la placenta. El tiempo mínimo de preparación es de 3-4 meses antes de la concepción, tiempo necesario para que los espermatozoides se formen y los óvulos maduren. Este periodo en el que maduran las células reproductivas, ocurre la fecundación y los primeros estadios de desarrollo del embrión, es especialmente sensible a las condiciones ambientales, es decir, a la disponibilidad de nutrientes y a la exposición a los tóxicos. En este sentido hay tres aspectos básicos en los que deberías centrarte para potenciar tu fertilidad:

  1. Evita tóxicos: consume alimentos de origen orgánico para evitar los efectos dañinos de los pesticidas. Evita ambientes contaminados todo el tiempo que puedas, no es necesario que vayas a vivir fuera de la ciudad pero sí es buena idea realizar excursiones al bosque u otros lugares menos contaminados. Evita el uso de cremas con productos químicos que alteran tus hormonas, los llamados disruptores endocrinos.

  2. Disminuye tu estrés: ¿cómo? Sé que es difiícil cuando tu sueño de ser padre/madre no llega y más aún si hay tratamientos de por medio, pero es esencial minimizar los efectos del estrés en el cuerpo ya que cuando el cerebro detecta niveles de estrés pone en marcha mecanismos anticonceptivos. Realizar actividad física suave o actividades que potencien la unión cuerpo-mente y el autoconocimiento como el yoga o la meditación pueden ser muy beneficiosas. A través de la alimentación también podemos ayudar al cuerpo a disminuir el nivel de estrés. Haz excursiones a la montaña, además de proporcionarte aire limpio es una actividad relajante, los baños de bosque como son conocidos en Japón, ayudan a disminuir considerablemente el estrés.

  3. Sigue una dieta específica para la fertilidad: este tipo de alimentación aporta antioxidantes, vitaminas y minerales que protegen el ovocito y el espermatozoide del daño causado por los radicales libres, ayuda a mantener el equilibrio hormonal aportando las grasas necesarias para la síntesis y función hormonal, optimiza la salud gracias al aporte de nutrientes, disminuye la posibilidad de tener un aborto y ayuda a tener una buena reserva de nutrientes para el embarazo.   

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