¿Te preparas para el embarazo?

04.06.2018

Por qué es importante prepararse para el embarazo

Generalmente empezamos a prestar atención a nuestros hábitos y alimentación cuando nos quedamos embarazadas, siendo conscientes en ese momento de que lo que comemos y bebemos influye en el bebé. En cambio, solemos poner poca atención a la etapa anterior al embarazo, aunque se sabe que las mujeres que llevan una vida saludable en esta etapa tienen más probabilidades de lograr un embarazo a término y de tener un bebé sano.

La mayoría de mujeres en edad fértil no se preparan a nivel nutricional para el embarazo

La calidad de las células reproductoras (ovocitos) depende, en parte, de la reserva de nutrientes que tengamos en el organismo. No hay que olvidar que el embrión es la unión de un ovocito y un espermatozoide, por lo tanto, la calidad de ambas células determinará también su progresión y desarrollo. Lo que ocurre es que a menudo una mujer no sabe que está embarazada hasta que el embrión lleva unas semanas en desarrollo y este periodo es especialmente crítico para su formación, sobretodo cuando faltan determinados nutrientes o hay un exceso de toxinas en el cuerpo materno. El estado nutricional y el peso de los padres influye en la capacidad de quedarse embarazada, en la salud del embarazo y en la del futuro bebé.

¿Cuánto tiempo antes del embarazo debo prepararme?

A menudo se habla de 3 o 4 meses como mínimo antes del embarazo, probablemente debido a que coincide con el tiempo necesario para que los espermatozoides se formen y los óvulos maduren. Este periodo en el que maduran los gametos, ocurre la fecundación y se forma el embrión en desarrollo es el más sensible a los factores ambientales: disponibilidad de macro y micronutrientes, exposición al humo del tabaco, al alcohol y otras drogas que pueden causar malformaciones.

El periodo de preconcepción es ideal para optimizar la función de las células reproductivas y el desarrollo temprano de la placenta

Sin embargo, el tiempo para adaptar la dieta para la fertilidad y tener hábitos saludables suele ser más largo. Algunos estudios sugieren que los hábitos alimentarios saludables (elevada ingesta de frutas y verduras, legumbres, frutos secos y pescado y bajo consumo de carne roja y procesada) durante 3 años antes del embarazo se han asociado con menor riesgo de diabetes gestacional, alteraciones en el embarazo y nacimiento pretérmino.

Peso, estado nutricional y estilo de vida

El peso de los progenitores puede influir en la capacidad de concebir. Se ha visto que las mujeres con sobrepeso tienen riesgos asociados para ellas y para el bebé: alteraciones en la menstruación, infertilidad, complicaciones del embarazo y aborto espontáneo. Las mujeres con un peso por debajo del normal tienen también dificultades a la hora de quedarse embarazadas, ya que presentan bajos niveles de hormona GhRH, lo que hace que la ovulación se vuelva irregular e incluso se inhiba. Además suelen presentar problemas en el endometrio y fallos de implantación. La obesidad en el hombre causa infertilidad por baja calidad y cantidad espermática y se ha asociado a un mayor riesgo de enfermedades crónicas en la descendencia. El bajo peso puede provocar una menor concentración y movilidad de los espermatozoides.


La dieta y la nutrición antes del embarazo pueden modificar la salud de la madre y del bebé a través del peso y del estado nutricional de los progenitores, incluyendo deficiencias en micronutrientes. La Organización Mundial de la Salud estima que hay 2 billones de personas con deficiencias en micronutrientes. Las mujeres son las que presentan un mayor riesgo debido a la alta demanda metabólica que requiere el embarazo. La dieta típica de los países industrializados se caracteriza por una elevada ingesta de carne roja, cereales refinados, azúcares refinados y grasas saturadas, y suele ser deficiente en muchos nutrientes importantes (magnesio, yodo, calcio, vitamina D). Debido a que muchas mujeres no se preparan nutricionalmente para el embarazo, no saben que tiene una baja ingesta de determinados nutrientes.

Tomar conciencia de la importancia de la salud antes del embarazo

A través de la dieta son difíciles de conseguir niveles óptimos de determinados micronutrientes, por lo que deben tomarse en suplementos, como por ejemplo, el ácido fólico (vitamina B9). Tomarlo 3 meses antes del embarazo previene el bajo peso del bebé al nacer, reduce el riesgo de defectos en el tubo neural del embrión, aborto, muerte fetal y el autismo en niños. La falta de yodo se ha asociado a un menor coeficiente intelectual en la descendencia, mientras que deficiencias de vitamina D pueden dar alteraciones óseas en los niños, bajo peso al nacer y nacimiento pretérmino, y diabetes gestacional y pre-eclampsia en la mujer.

Comenzar la suplementación de micronutrientes (vitaminas, minerales, ácidos grasos esenciales) en el embarazo corrige deficiencias nutricionales importantes en la madre pero no es suficiente para mejorar la salud del bebé ni evitar otras complicaciones asociadas al embarazo. Aquí vemos la importancia de tener unos niveles óptimos de micronutrientes en un momento determinado.

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