¿Conoces tu estado nutricional?

10.11.2016

En muchas ocasiones hemos oído hablar de la importancia de nuestro estado nutricional, por ejemplo, a la hora de enfrentar una enfermedad, un tratamiento intenso o simplemente para mantener un estado de salud óptimo y prevenir determinadas dolencias.

¿Cómo conocemos nuestro estado nutricional? 

Sabiendo lo que comemos podemos tener una idea de qué nutrientes nos faltan, pero esto solo será una estimación. No podemos saber cómo nuestro cuerpo utiliza los nutrientes que ingerimos en la dieta ni con qué eficacia los está utilizando. El MFT es un amplio análisis del perfil nutricional que se realiza a partir del bulbo piloso, el cual es un órgano metabólicamente activo, con lo que sabremos qué nutrientes está utilizando nuestro organismo correctamente y cuáles son deficientes. Utilizando tecnología de luz polarizada analiza vitaminas, minerales, metales pesados, aminoácidos y hormonas, los principales elementos para el mantenimiento del bienestar mental y físico. 

¿Para qué sirve conocer nuestro perfil nutricional? 

Para corregir las deficiencias que tengamos en nutrientes esenciales y recuperar así un estado de salud óptimo. El déficit de nutrientes muchas veces es asintomático. El test permite detectar niveles anormales (exceso o defecto) subclínicos, es decir, cuando aún no se han dado síntomas de ello. Además, la relación entre varios nutrientes nos da una idea de las enfermedades que se pueden originar de un desequilibrio determinado. Por ejemplo, un ratio sodio/potasio mayor que 6:1 está relacionado con un exceso de hormonas inflamatorias, lo cual puede inducir gastritis, colitis u otros síntomas.

¿Qué información nos da el test? 

El análisis de cada elemento como la relación entre ellos nos da una idea de qué aspectos están fallando en nuestra salud. Podemos conocer la actividad de nuestros riñones, cómo funciona la tiroides y las glándulas suprarrenales, si funciona correctamente nuestro metabolismo de azúcares y el metabolismo energético, si tenemos deficiencias pulmonares, cardiovasculares, alergia, anemia, asma, problemas psicológicos, estrés, etc.